

Ya sea de alta, baja o media expansión, todos los sistemas de extinción que pueden sofocar un incendio mediante espuma requieren, en todos los casos, de un recipiente en el que almacenar el espumógeno y de un mecanismo que garantice su correcta dosificación con el agua para formar espumante.
Este conjunto se conoce como central de espuma.
Existen tres posibilidades:
Depósito atmosférico + dosificador volumétrico.
Tanque de membrana + proporcionador de caudal variable.
Depósito atmosférico + proporcinador venturimétrico.
La principal cuestión a despejar para poder elegir una de las tres opciones anteriores será determinar si la central de espuma va a suministrar a uno o varios sistemas con requerimientos hidráulicos distintos.
Si nuestra pretensión es la de suministrar espuma, mediante una única central de espuma, a varios puestos de control que protegen zonas diferentes y con requerimiento hidráulicos distintos, las opciones que deberemos seleccionar serán las de depósito atmosférico + dosificador volumétrico, o la de tanque de membrana + proporcionador de caudal variable, ya que cualquiera de estas dos opciones permiten ajustar la dosificación de espumógeno al caudal de agua demandado por cada zona protegida.





